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Jesús 3

Según fuentes de Misión Rahma, Yeshúa o Jesús, como también fue el caso de Krishna, vino conscientemente para realizar una actuación compartida. Esto es, vino a prepararse para dejar fluir al lado de su ser, a un Padre Creador, con la diferencia que, después de esa breve integración, que duró 3 años, Jesús se quedó solo para cumplir su misión última y lo aceptó, culminándola exitosamente.

Jesús no era un extra-terrestre, sino más bien un «terrestre extra», un ser humano extraordinario que progresó con gran esfuerzo a través de sus diversas vidas en la Tierra, algunas de las cuales se remontan a la Antigua India y Sumeria. A través de múltiples encarnaciones alcanzó un alto nivel de Evolución, y ya no necesitaba encarnar. Sin embargo, por Amor a la Humanidad, aceptó volver como el Maitreya (Instructor y Buda de la Compasión) para compartir su iluminación y guiar a la Humanidad hacia la paz y la verdadera felicidad a través del Amor y del Servicio.

Era muy importante que alguien de ese nivel viniese y le recordara a la Humanidad la gran expectativa cósmica que pesa sobre la Tierra. Por ello, él vino una vez más, dejando atrás su lugar como Rey del Mundo o Gran Señor de Shambalá, ya que, habiendo alcanzado en vidas anteriores el estado de Buda, se encontraba dirigiendo a la Hermandad Blanca de la Tierra en el Mundo Subterráneo de Agartha.

El desenvolvimiento de los acontecimientos en la Tierra estaba complicándose cada vez más, escapando de cualquier control u orientación posible por parte de las Civilizaciones Extraterrestres encargadas de ello, alejándose nuestro proceso temporal del curso del Tiempo Cósmico, e impidiéndose así las posibilidades de un reencuentro. Esto podría ocasionar una paradoja espacio-temporal que llevaría a la inmediata supresión del tiempo y proceso terrestre... De allí que los Planos Espirituales solicitaran un voluntario para encarnar como Misión por la Humanidad, al Plan y a la Conexión Cósmica, señalando el camino a seguir. Y ese fue el Real Ser de Jesús.

El Cristo Cósmico señala a aquella entidad del Plano Mental que, asumiendo su parte en el Plan, convivió los 3 años de la vida pública de Jesús con él y en él. El Ser, conocido con nombres como Enmanuel o Mikael, era un Ser Ultraterrestre de la categoría de los Helel, Hijos de Dios o Creadores de Universos, que no son Dios, sino una manifestación del Profundo Amor de la Conciencia Cósmica.

María y José

La Virgen María era un Espíritu nuevo, condensado de lo más precioso del Estanque Cósmico. Una síntesis del Espíritu Planetario, alguien que por su elevada pureza y sencillez, estuvo dispuesta humildemente a aceptar ser parte de los designios de lo Alto.

El caso de la María es, desde sus remotos antepasados y especialmente desde sus padres Joaquín y Ana, también el de una persona programada. Su padres estériles eran personas de un alto grado de conciencia y espiritualidad, que se comprometieron a crear las condiciones como para que viniera a través de ellos un ser especial que pudiera servir para un plan mayor.

María nació el año -20. Desde niña, fue una virgen ofrecida y dedicada al Templo, por lo que jamás tendría relaciones sexuales. Pero, ya entonces, una serie de sucesos paranormales, así como Presencias Angélicas llevaron a los Sacerdotes a percibir que aquella niña había venido con una misión especial. Por ello, arreglaron un Matrimonio en apariencia, para protegerla hasta que se aclarara para lo que estaba designada.

El año -8, a sus 13 años, María fue desposada con José, un anciano viudo que tenía varios hijos, algunos de ellos de mayor edad que ella. José pertenecía a la Orden de los Matrimonios, que era la Tercera Orden de los Esenios, por lo cual tenía una formación religiosa muy profunda. Y aceptó, pese a las críticas del Movimiento Esenio a los Sacerdotes del Templo, la solicitud y las recomendaciones de éstos para que desposara a María bajo condiciones distintas a las usuales.

Por la vía astral o de los sueños, José, hombre justo y sabio, fue advertido de que el embarazo de María era algo programado de lo Alto, por lo que su parte en el Plan era darle cobijo, orientación y ayuda. Solo así se podría dar cumplimiento a aquello que estaba previsto. Entonces, más que un Matrimonio, fue una especie de adopción.

El embarazo de María se produjo a través de inseminación artificial a distancia, mediante transmisión electromagnética. El semen utilizado correspondía a un banco de esperma que contenía los aportes de los más importantes representantes de la historia israelita: Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, etc. De todos ellos se seleccionó uno adecuado, porque tenía que ser un cuerpo muy especial que resistiera la entidad y energía que a través de él debía actuar.

Nacimiento y primeros años de Jesús

Jesús nació el 19 de Marzo del año -7, bajo el Signo de Piscis, en una gruta cerca de Belén, donde hubieron de refugiarse porque a María le sobrevinieron los dolores del parto antes de llegar a la aldea.

Allí, una nave de la Confederación de Mundos hizo su aparición descendiendo envuelta en una luminosa nubosidad, de la que se desprendió un haz de luz que tocó tierra. Del interior salieron unos seres de Sexta Dimensión quienes, a niveles energéticos y con sumo respeto, rodearon a María, que se hallaba acostada sobre un manto de tela colocado sobre la paja en el suelo de la cueva y, extendiendo sus manos hacia delante, efectuaron una Cesárea Cósmica, de tal manera que María siguió siendo virgen tras el nacimiento de Jesús. Cuando ya tuvieron entre sus manos al bebé, después de haberle cortado el cordón umbilical y haber cerrado la herida con energía sin dejar cicatriz alguna, rindieron homenaje a Aquel que, teniendo un mismo nivel que ellos, podría llegar a superarlos.

Recién el año -5, a los 2 años de haber nacido, y habiéndose establecido temporalmente la familia en Belén, llegaron los llamados «Reyes Magos», guiados por la misma nave de la Confederación que anunció su nacimiento a los pastores. Ellos no eran reyes, pero eran más que astrólogos, magos y maestros de Caldea y Persia: ellos pertenecían a Órdenes Secretas conectadas con la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores.

Trajeron regalos que servirían a la familia para establecerse durante una larga temporada en Alejandría (Egipto), con los Esenios Terapeutas, y también algunos objetos que le habrían pertenecido a Jesús en una vida anterior en la India, para ver si el niño los reconocía y así, asegurarse de que él era el «Mesías de Israel». El niño, no sólo coincidió con las señales y profecías, sino que pasó las pruebas ampliamente, por lo que los Magos supieron que él era el que debía venir, y así lo informaron a la Gran Hermandad Blanca de regreso a los retiros en Asia Central.

La familia de Jesús permaneció en Egipto hasta el año -3, tras la muerte del Rey Herodes I, «El Grande», cuando Jesús tenía 4 años de edad. De allí regresaron hacia Israel, viviendo temporalmente al lado del Monasterio de Qumrán y recibiendo así la familia, y especialmente el niño, una educación y orientación especial basada en la búsqueda de la verdadera Pureza, la Perfección y la Bondad.

Posteriormente, la familia de Jesús se instaló en forma definitiva en Nazaret, donde existía una pequeña aldea de familias esenias que tenía talleres y atendía con sus servicios profesionales a otros pueblos y aldeas cercanas. Entre estos talleres estaba el de Carpintería y Ebanistería de José. Allí Jesús trabajó junto a sus hermanastros, y desde ese lugar realizó algunos de sus viajes de preparación recordando Iniciaciones pasadas.

Desde el año 11, a sus 17 años, Jesús alternó temporadas de trabajo en la Carpintería, con esporádicas convivencias con los Esenios, algunos viajes con caravanas a Mesopotamia, Persia, Afganistán, la India y el Himalaya. Durante ese tiempo tuvo repetidos Contactos y Encuentros Cercanos Físicos con los Guardianes y Vigilantes Extraterrestres, la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores, Maestros de diversas Religiones y Escuelas, pueblos exóticos y realidades crueles y duras, e innumerables experiencias a niveles astrales y espirituales.

Jesús hizo los votos del Nasireato que implicaban el celibato. Y es que, conociendo el proceso que seguiría su Misión en la Tierra, hubiese sido una irresponsabilidad el contraer matrimonio. Por esto es que también se le conocía como el Nazareno.

Jesús no era el Maestro de Justicia de los Esenios, porque cuando oficiaba su condición de Esenio en el momento del bautizo de Juan (otro Esenio famoso), inicia su conocida vida pública entregado a todos.

El Descenso del Cristo

La incorporación del Hijo de Dios (el Cristo Enmanuel) en el Hijo del Hombre (Jesús) se produjo gradualmente después del bautizo, cuando Jesús empezó a reunir a sus discípulos.

El Hijo del Hombre brindó sus 7 Cuerpos para que en un Octavo Superior, el Ser Ultraterrestre contribuyera a marcar el camino de la Humanidad. Además, para Jesús, por muy espiritual y evolucionado que era, naturalmente le resultaba difícil convivir con el conocimiento, y así poder enfrentarlo.

Antes, durante su etapa de preparación, Jesús tenía una idea de lo que sería su proceso, pero al iniciar su Vida Pública, llegó el conocimiento exacto y al detalle de cuanto le iba a acontecer. Era como una visión tenebrosa que producía una carga angustiosa excesivamente pesada. De allí la solidaridad manifestada en aquella Presencia Superior, que también requería sentir el Plano Físico-Material y todo cuanto aquí se ha gestado, ya que lo bueno y lo malo han procedido de los mismos Padres Creadores, que por haberse acercado mucho a su Creación, hoy se encuentran divididos y enfrentados.

Elías, Juan Baustista y la Transfiguración de Jesús

Juan el Bautista murió degollado por Karma o Ley de Causa y Efecto (mencionado en la Biblia como la Ley del Talión), pues era la reencarnación del Profeta Elías, quien había degollado, con la ayuda de los israelitas, a los Sacerdotes de Baal.

Más tarde, durante la Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor, se hizo presente una de las naves de la Confederación, y en ese preciso instante, bajo un potente haz de luz, aparecieron, junto a Jesús, Moisés y Elías/Juan Bustista.

Jesús predicó la Doctrina del Amor durante 3 años y llevó su Mensaje hasta las últimas consecuencias, transformando su martirio en un triunfo espiritual de insospechadas consecuencias para la Humanidad.

El Grial en la Última Cena

La noche del Jueves al Viernes Santo, en casa de José de Arimatea, un hombre acaudalado, influyente en el Sanedrín y discípulo secreto de Jesús, el Maestro celebró su Última Cena, en donde instituyó el Misterio de la Eucaristía, siguiendo el Ritual Melkízedek del Pan y el Vino. Para ello, usó el Grial, la Copa de Poder de Melkízedek, que era uno de los regalos que le habían dejado los Magos en Belén.

La Crucifixión

Jesús pudo soportar la inmisericorde flagelación del Viernes Santo así como la angustia, el desaliento y el miedo previos, por cuanto no estaba solo, pero no por ello dejaba de sentir o sufrir, o es menos meritorio su sacrificio. Pero el Hijo de Dios sí dejó al Hijo del Hombre, separándose de él en el momento de la crucifixión.

Es durante la agonía en la cruz que Jesús expresó su inquietud porque se sintió solo y abandonado, tras semejante convivencia con la Presencia Superior. Es en ese momento cuando el Hijo de Dios se retira del Hijo del Hombre para que el ser material pueda morir y ser él mismo, procure con gran esfuerzo y supremo éxito sellar su gran triunfo espiritual alcanzando la Séptima Dimensión de la Conciencia, en un Acto de Amor de inimaginable repercusión cósmica.

Pero Jesús no alcanzó aquel nivel de Séptima Dimensión sólo por el hecho de morir en la cruz, ya que dicho suplicio y las injusticias eran cosa de todos los días en el Imperio Romano. Lo que abrió la puerta y estableció el Puente, fue que siendo víctima injusta de los miedos y temores, pudiendo haber maldecido a sus captores o a quienes lo abandonaron y traicionaron, Jesús intercedió el perdón por todos ellos en un trascendental y definitivo Acto de Amor.

El Grial y la Sangre del Hijo del Hombre

En el momento cumbre de la Crucifixión, el centurión romano Longinos, montado a caballo, clavó su lanza en el costado del Maestro para certificar su muerte.

Hay que recordar que los otros dos hombres que flanqueaban al Galileo en el Gólgota habían muerto de asfixia al romperles las piernas. Así, los romanos aceleraban las cosas y evitaban que los cuerpos estuviesen expuestos el día Sábado. De acuerdo a las profecías judías, ello no ocurriría con el Mesías. Y así fue, pues con la herida que abrió Longinos, se determinó que aquel hombre profundo y misterioso, había muerto.

Del costado abierto por la lanza, brotó sangre y agua, por haber perforado la pleura. En aquel momento, José de Arimatea, acercó el Grial y colmó en ella la sangre sagrada.

José sabía lo que hacía, pues la Última Cena se había ceelebrado en su casa, y el sepulcro adonde sería llevado el cuerpo del Maestro, también era de su propiedad. Así, José se hizo con una «muestra» de la sangre del Maestro, portadora de la clave genética, el misterio de cómo un ser humano puede albergar en su cuerpo biológico una energía interdimensional que une los Planos Material y Mental.

Resurrección y Ascensión

El Domingo, el cadáver de Jesús se desintegró en el sepulcro en una fracción de segundo, merced a la acción de una potentísima energía que nació, como un Sol que estallara, desde su interior. El Santo Sudario significa, no sólo que sí es posible el triunfo del Amor sobre el último enemigo que es la muerte, sino que demuestra la realidad de la existencia de Jesús, así como el poder que alcanzó y que todo ser humano puede llegar a desarrollar a través de la Fe y de la verdadera espiritualidad.

Al tiempo que su cadáver se desintegró, el Hijo del Hombre se manifestó en el Plano Material en un nuevo Cuerpo de Gloria...

Cuando una persona muere, fallece su Cuerpo Físico y al cabo de 3 días, también mueren el Cuerpo Astral y el Mental Inferior. De este modo, las Emociones, la Personalidad y el Carácter mueren con uno, por lo que no es de extrañar que el Maestro Resucitado, ya no fuese el mismo Jesús que conocieron sus discípulos, sino su Real Ser, el resultado de todas sus vidas pasada. Por ello, a María de Magdala, así como a los discípulos, les costó reconocerlo, camino a Emaús.

El Maestro convivió con sus Apóstoles 40 días más, como Purificación y Cuarentena frente a lo que sería su Misión hacia el mundo, distribuyendo roles y responsabilidades. A Juan, su Discípulo Amado, por ser el más joven y en cierta manera el hijo espiritual de Jesús, lo dejó encargado de la Hermandad Blanca de la Tierra, y fue el único que no tuvo una muerte violenta, reencarnando varias veces en la Tierra. Los demás han venido reencarnando en otros mundos, por lo que no debe extrañar que algunos de los que fueron Apóstoles de Jesús, puedan estar volviendo como Guías Extraterrestres.

Tras todo esto, Jesús fue elevado en una nave de la Confederación hacia el centro de la Galaxia de Andrómeda. Allí, fuera de nuestro tiempo, pero representándolo, conectó con el Real Tiempo del Universo. Y al enlazar ambos tiempos, el Hijo del Hombre se encuentra en una dimensión superior a la de los demás habitantes de los Planos Material y Astral. Por lo que ahora son muchos los mundos que están acercándose a la Tierra e interviniendo en nuestro tiempo para aprovechar las condiciones que se han establecido, para dar aquí Saltos Dimensionales a través de las profundas experiencias espirituales que surgen del Contacto mutuo.

El Impostor

Inmediatamente después que los miembros del Sanedrín se enteraron de lo que vieron los soldados romanos en la tumba, se apuraron en buscar un «sosías», un impostor. Alguien que se pareciera lo más posible a Jesús entre los cientos de miles de peregrinos llegados a Jerusalén por la Pascua. Y después de convencerlo con una importante suma de dinero, fue enviado en una caravana fuera de Israel, lo más lejos posible, diciendo por el camino que era Jesús y que lo habían querido matar, pero él se había logrado escabullir.

Este impostor terminó en un lugar que era un enclave caravenero y sede de una comunidad judía: Srinagar, en Cachemira (India). Allí vivió y murió, cometiendo un pequeñísimo, pero importante error de imagen del personaje que estaba suplantando, como fue el casarse... Algo que no hubiese hecho el Nazareno.

Qué fue de María

Tras la Resurrección de Jesús, María fue el elemento cohesionador de toda la comunidad cristiana, y al morir, ella fue elevada a Dimensiones Superiores, encarnando en Las Pléyades, y volviendo en los últimos siglos en Naves Interdimensionales de la Confederación para guiar el Despertar Colectivo. Aunque, lamentablemente, muchos de estos Mensajes son malentendidos o manipulados convenientemente, según oscuros intereses.

Jesús, hoy

El 16 de Agosto de 1987, Jesús volvió a nuestro Sistema Solar desde Andrómeda, aterrizando en Morlen, desde donde prepara su llamada Segunda Venida a la Tierra...

Fuentes

  • «El Libro de los Guardianes y Vigilantes de Mundos» (Sixto Paz, 1997).
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